Charlamos con Agustín Fantilli sobre un año bisagra para el dúo que representó a la Argentina en Viña del Mar 2026, se consagró en Cosquín y sumó nominaciones en los Premios Gardel. Una banda que no para de sumar colaboraciones e incorporar nuevas generaciones al folklore argentino.
- Reportaje y texto: Julián Retamozo
2026 no es un año más para Campedrinos. El dúo integrado por Sergio Prada y Agustín Fantili en 2009 viene de representar a la Argentina en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026, donde conquistaron al público. Antes, habían logrado la Consagración en Cosquín, hito que marcó un antes y un después en su trayectoria. A eso se suman dos nominaciones a los Premios Gardel, que reafirman el reconocimiento de la industria y el crecimiento de una propuesta que logró acercar el folklore a nuevas generaciones sin perder su identidad. Charlamos con Agustín sobre un año que los llevó de Cosquín a lo más alto de Sudamérica llevando el folklore argentino como bandera.
Recientemente, el dúo lanzó 2 colaboraciones. Primero presentó «Estrellita Mía» junto a Valen Vargas, una canción que pone en palabras el diálogo de un hijo frente a la partida de su madre. Es una canción atravesada por el amor, la ausencia y los recuerdos que permanecen para siempre, logrando transformar una historia profundamente personal en una emoción universal.
Han estrenado recientemente una colaboración que, para mí, no hay forma de que no te llega el corazón. Estamos hablando de “Estrellita mía”. ¿Cómo surge esa canción y también cómo se dio la colaboración con Valen Vargas?
AF: Bueno, es una canción muy especial porque es muy fuerte. Cuenta algo que a todos nos puede pasar en algún momento o nos pasó, ya sea con mamá, con la abuela, con quien sea. Esas sensaciones cuando esa persona ya no está, cuando entramos a la casa y queres charlar, pedirle perdón por todas las cagadas que nos hemos mandado a lo largo de la vida. Es una canción muy especial que nace a través de las redes sociales. Siempre teníamos un ida y vuelta con Valen por ahí. Y una vez nos mandó un mensajito, «Che, tenemos que hacer algo juntos.» Nos encontró justo en una época que estábamos un poquito más tranquilos, asíque nos empezamos a tirar un par de mensajes y él tira, «Che, me gusta mucho una canción que se llama Estrellita mía.» Nosotros la conocíamos, pero tenías que ser muy del folklore para ubicarla, porque es muy del Interior. Empezamos a producirla, a grabarla y salió esta maravilla. La verdad que Valen se cantó todo porque es un cantante tremendo. Nos encontramos después en el Festival del Poncho donde la cantamos por primera vez en vivo. Hoy nos encontramos también con un público nuevo: todo el público de Valen que por ahí viene más del palo de la cumbia o del urbano. Nos gustan estos crossovers con los artistas de otro género porque empiezan a pasar estas cosas, ¿no?
Posteriormente, Sergio y Agustín se unieron a Eugenia Quevedo para lanzar «El Arte de Querer», una zamba romántica que expone una faceta poco vista de una de las voces centrales del cuarteto. «El Arte de Querer», forma parte del proyecto Zambas en el que viene trabajando Campedrinos durante este año. El tema habla del amor que no se dice, sino que se demuestra. Es una colaboración íntima, vocal y profundamente argentina, pensada para conectar a las audiencias del folklore con la música popular.
Lo que canta Valen, y lo que canta Euge Quevedo también…
AF: Increíble. Escuchar a Euge cantándote al lado es hermoso. Con ella grabamos “El arte de querer”. Ella viene del palo del folklore, si bien todos la conocemos como cantante de cuarteto, sus orígenes son folklore. Además estudió folklore, ¡no sabés lo que baila! Empezamos a hablar por redes sociales, me acuerdo que había visto un reel de ella cantando un tema de Tamara Castro y le pusimos “A ver cuándo la cantamos juntos”. Y ahí nomás contestó y dijo «Bueno, dale, hagamos una zambita.» Y así salió “El arte de querer”, este zambón con Euge que está en tendencia ahora en YouTube.
Con un repertorio que reúne sus canciones más representativas, nuevas versiones y momentos de gran intimidad, Campedrinos se consolida como una de las expresiones más representativas del nuevo folklore argentino. Artistas que honran la tradición mientras construyen un puente hacia el futuro, acercando el género a miles de jóvenes y demostrando que las canciones de raíz también pueden convertirse en la banda sonora de una nueva generación.
Hay algo que siempre destaco de Campedrinos: acerca a las nuevas generaciones al folklore.
AF: Gracias por esa apreciación, nos pone muy felices que pase eso. Porque cuando era chico no era común encontrar otro pibes, por lo menos nuestra zona (San Pedro, Campana, el Interior de la provincia de Buenos Aires), que le gustaba escuchar el Chaqueño, los Chalcha, Luciano… No era normal. Entonces al encontrarme con Ser lo primero que nos unió y nos conectó fue eso: escuchamos la misma música. Porque mi grupo de amigos, era full rock o cumbia los fines de semana. Y encontrar otro loquito como yo que le gustaba el folklore y ver que eso sea hoy una normalidad cada vez más porque vamos a los festivales, vamos a los teatros, en cualquier parte del país (inclusive ahora que vamos a Montevideo el fin de semana también). Hay un piberío que te canta las canciones, la chacarera, la zamba o te la salta cual pogo de rock y te pone la piel de gallina porque nosotros arrancamos a hacer folklore por esto. Ya sea la unión con estos artistas que nombraste vos, con la Euge, Valen, Agus Bernasconi, Natalie Pérez, Milo J, como así también con los artistas del género, creo que hace que esto también pase. No solamente hay una renovación de artistas en el escenario, sino también en el público.
Y mira si han llegado lejos que han llevado a la música argentina a lo más alto en Sudamérica. Estamos hablando de Viña del Mar…
AF: Había que estar a la altura, había que ponerse las pilas para ir a Viña. Tanto para participar, para prepararse como para también contarle a la gente cómo es Viña del Mar. Si bien todos conocemos el festival, la modalidad de la competencia es con votación, tenés que votar a una determinada hora, hay que ver el puntaje que le ponés… era todo un tema. Cuando empezó Viña fue todo festejo hasta que dijimos, «Uh, vamos a Viña.» Aparte conociendo también lo que es el público: ese escenario tiene una doble cosita, porque vos sabes que si no les gusta te bajan silbándote. Mismo con esa rispidez que tenemos entre Argentina y Chile. La verdad es que somos muy agradecidos porque eso no pasó en ningún momento. Y eso que fuimos los primeros concursantes, el primer país, la primer canción. Pero desde que llegamos a Viña, la gente estuvo esperándonos en el aeropuerto con regalos. Después nos hicimos un encuentro de seguidores en una plaza donde cantamos, tomamos mate, nos trajimos un regalito, compartimos y todo eso se multiplicó con el paso de los días en el festival. Con decirte que terminamos la última noche cantando con Milo “La Taleñita” y escuchar a todo el Monstruo cantando el estribillo fue una locura, porque estaban cantando una zamba carpera. No solo nuestra zamba, sino una zamba carpera. Fue muy loco.
Pasaron por Viña, las nominaciones a los Premios Gardel… Muchos reconocimientos en tan poco tiempo. ¿Cómo manejan eso?
AF: Fue un año que la verdad nos regaló cosas por todos lados. Cosas que venimos trabajando hace mucho tiempo y se dieron todas juntitas: la consagración de Cosquín, a los días vino Viña del Mar, a los meses los Gardel, grabar con Dyango, grabar con estos artistas como que nos fuimos hablando… Pasó todo muy junto pero bueno, lo intentamos procesar. Son muchos años de carrera, que te den el máximo reconocimiento del festival de Cosquín, un festival al que vamos desde que tenemos 15 años. Hacíamos montones de cosas en nuestras ciudades para juntar un manguito para poder ir a Cosquín. Entonces, la panza está ahí revolucionada como puede, obviamente siempre agradeciéndolo, ¿no? Porque todas estas cosas que pasan son fruto de los años de carrera, pero también porque la gente elige nuestras canciones.
Actualmente, Campedrinos se encuentra enfocado de lleno en su «Mate y Folklore Tour», la gira que durante agosto, septiembre y octubre recorrerá teatros de todo el país. Más que un espectáculo, la propuesta invita a vivir una experiencia donde la música, las historias y la identidad popular se comparten con la misma cercanía que un mate entre amigos.
Otro detalle para destacar es que si bien ustedes hoy por hoy ya están en otra liga, siguen recorriendo el país. ¿Se siguen sorprendiendo cada vez que van a un pueblo?
AF: Sí, totalmente. Cada vez que vamos a un teatro, a un festival. Es lo lindo que tiene esta carrera, puede ser rutinario, pero siempre pasa algo distinto en cada lugar adonde vamos. Con la misma canción, no sé qué hacemos. “Me enamoré de una cuyana” (que es una cueca), cuando la cantamos en Mendoza, en San Juan o en San Luis, ese tema revienta. Pero de pronto nos fuimos a Salta y te hicimos “Casi algo” (una chacarera) y te la están cantando. En cada lugar donde vamos hay historias, propuestas de casamiento. Historias muy fuertes con “Estrellita mía” también. Nos hemos encontrado con una forma distinta de conectarnos también con el público porque nos empiezan a contar cada uno su experiencia o el recuerdo al cual le llevó esa canción. Entonces, todo es distinto. En los festivales ni te cuento. Hemos ido hasta un lugar hermoso, en un pueblo de Tucumán. El festival arrancaba al mediodía y terminaba el otro día a las 6 de la mañana. Y era invierno, era agosto y me acuerdo que nosotros en una parte empezamos a joder y dividimos el público y y los hacemos competir por un asado. Y cuando decimos eso, vemos por ahí una hoguera. Nos gritaron “Ya tenemos el fuego prendido” y no entendíamos qué era. Claro, miramos y habían hecho como un pocito en el suelo donde se habían armado su carbonero los tipos y con eso se bancaban el frío de la noche. Y así te puedo contar millones de anécdotas en cada lugar donde vamos.

Se viene Uruguay ahora, en días…
AF: Nos vamos el sábado para Uruguay, segunda vez que vamos. Nos encontrarnos con nuestra gente allá en Uruguay, lo hacemos en Montevideo, en la sala Camacuá. Va a ser muy emocionante, en formato de teatro, donde llevamos otra propuesta, escenografía. Hacemos un asado arriba del escenario, tratamos de recrear un domingo al mediodía perfecto. Estamos contentos de llevar folklore para todos lados.
Y el plato fuerte se viene en unos meses en Buenos Aires nuevamente en el Ópera…
AF: Tiene su picante y hay 20 mariposas en la panza. Cuando pisás el Ópera, tenés 350, es especial. El Ópera siempre es una fecha muy linda. Es un teatro que pasábamos siempre y decíamos “Alguna vez nos tocará” y bueno, volver es emocionante. Siempre hay muchos invitados.
Sin spoilear, ¿con qué nos vamos a encontrar en este tercer Ópera de Campedrinos?
AF: En el Ópera siempre tiramos toda la toda la carne al asador. Este es el show donde tratamos siempre de coordinar con los invitados, imagínate que Euge canta todos los fines de semana prácticamente. El año pasado pudimos tener a vino Milo J, vino Natalie Pérez, Nahuel Pennisi. Entonces, nos vamos a encontrar en el Ópera con un show totalmente nuevo, si bien va a tener la raíz de los shows que venimos presentando en todo el Interior. Tener la posibilidad de estar en Buenos Aires y que todos los artistas estén viviendo ahí permite también que a veces aparezcan invitados que los escuchamos todos los días. Vamos a cantar gran parte de todas nuestras canciones y para octubre va a estar mucho más avanzado el proyecto que estamos haciendo ahora que es Zambas, así que también vamos a hacer canciones por primera vez. Y lo que nos acostumbra a nosotros en los recitales es llevar una escenografía nueva. El momento asado, ese sí lo estamos llevando a todos lados y ahí obviamente va a estar.
¿Cómo hacen para armar el set list con tanto repertorio y meterlo en una sola noche?
AF: A la hora de armar la lista de temas es todo un lío. Es un tema normal el lío. El show lo estamos pensando desde que arrancó el año y la lista de canciones es clave porque es lo que va contando la historia de lo que vos querés decir justamente en el show. Siempre hacemos una primera lista con Ser de todas las canciones que no pueden faltar o que nos gustan. Hacemos una preliminar, después nos juntamos con Noe, nuestra manager y con nuestro productor musical y bueno, ahí terminamos de armar el rompecabezas de lo que es la playlist para para el show. Porque las canciones van de la mano a veces con querer contar una historia. Esto que te contaba del momento que hacemos un asado arriba del escenario tiene que tener un porqué o qué canciones van a acompañar esa guitarreada, cómo terminar… Es un tema.
Una vez pasada esta gira, una vez pasado el show en el Ópera, ¿qué es lo próximo que se viene para Campedrinos?
AF: Vienen festivales, pero tremendo, un montonazo. Terminada la gira de teatros que arrancamos el 1° de agosto al 3 de octubre, tenemos 19 teatros. Seguimos para todo el país, para Uruguay inclusive y creo que vamos a andar por otros países limítrofes haciendo festivales. Acá nace una planta y le clavamos un festival, es así (risas).Estamos muy contentos por eso también, porque se hizo una una temporada muy linda de recorrer todo el país en los festivales.
PRÓXIMOS SHOWS:
22 DE AGOSTO – MONTEVIDEO – SALA CAMACUA
29 DE AGOSTO – SANTA FE – ATE CASA ESPAÑA
30 DE AGOSTO – CORRIENTES – TEATRO VERA
4 DE SEPTIEMBRE – SANTA ROSA – TEATRO ESPAÑOL
5 DE SEPTIEMBRE – BAHÍA BLANCA – TEATRO DON BOSCO
6 DE SEPTIEMBRE – NEUQUEN – CASINO MAGIC
8 DE SEPTIEMBRE – BARILOCHE – MAUX
9 DE SEPTIEMBRE – PUERTO MADRYN – TEATRO AUDITORIUM
11 DE SEPTIEMBRE – TRELEW – TEATRO ESPAÑOL
12 DE SEPTIEMBRE – COMODORO RIVADAVIA – TEATRO MARIA AUXILIADORA
13 DE SEPTIEMBRE – CARMEN DE PATAGONES – TEATRO ESPAÑA
17 DE SEPTIEMBRE – JUJUY – TEATRO MITRE
18 DE SEPTIEMBRE – SALTA – CASA DE LA CULTURA
19 DE SEPTIEMBRE – TUCUMAN – TEATRO MERCEDES SOSA
3 DE OCTUBRE – BUENOS AIRES – TEATRO ÓPERA
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