El músico rosarino presenta «Nacido en rojo y crecido en bordeaux», su obra conceptual solista compuesta por una tríada: música, cine y literatura. Dialogamos con Kaztroh sobre este proyecto que incluyó la participación de invitados como Corvata y Andrés Villanova.
- Reportaje y texto: Julián Retamozo
«Nacido en rojo y crecido en bordeaux» es el proyecto más ambicioso del músico rosarino Kaztroh. La obra combina música, literatura y cine y narra la historia de Neryceb, un personaje atrapado en conflictos existenciales.
Charlamos con Kaztroh sobre el origen y el proceso de producción de este proyecto que abarca diversos frentes artísticos y contó con la participación de grandes invitados.
¿Cómo surge este proyecto y también cómo surge la idea de abordarlo desde estas tres aristas?
K: Es la primera vez que hago algo solista. Dije, «Bueno, voy a hacer estas cosas que son las que me interpelan y las que me influenciaron.» Como yo escribo, soy actor y estudié cine y música, está todo mezclado ahí. Aproveché esta obra para poder expresarlo ahí y poder también yo ir descubriéndome en cada rol y cómo me sentía en cada en cada uno de ellos. No era la idea principal. Era solo un disco. Un disco soñado y poner a Alejandro Vázquez como productor. El concepto que teníamos pensado, que sea un disco conceptual y que tenga una historia que contenga todo esto, me llevó a escribirlo y me llevó a llevar adelante el cortometraje que tiene ese lenguaje cinematográfico con los tiempos del cine. Entonces logramos que la obra se complete así como la viste vos.
Cada escena, cada tema, es una situación distinta, no solamente desde la escena en sí, sino también de la parte musical porque pasamos de una escena con bandoneón, algo quizás que que nos remite más al tango, a algo quizás un poco más grunge con las violas bien distorsionadas… ¡Y además eso cuaja bien! Lo cual no es para nada fácil de lograr…
K: Ese es un don que tiene Ale Vázquez. Yo llegué con todas mis ideas mezcladas y Ale supo cómo ordenar eso. Él fue el responsable de que este viaje, esta historia pueda ser contada a través del audio también. Te agradezco la interpretación, porque es todo eso. Cada instrumento, cada color que tiene sonido, un clima, una armonización está pensado para la continuidad de la historia. Por eso pasan esas cosas como el bandoneón, como algunas herramientas de folklore en algunos temas, que es como yo aprendí la música. Intentamos llevar todo eso que me había influenciado al disco y eso pasó: hay grunge, folklore, hay bandoneón que te lleva ahí un como un tango con mucha nostalgia, hay rap…

El álbum, grabado entre Buenos Aires y Rosario, cuenta con 7 canciones producidas por Alejandro Vázquez y masterizadas por Daniel Osorio. La participación de músicos destacados como Corvex, Maxi Bongarrá y Andrés Villanova enriquece el sonido y profundiza el universo simbólico de la obra.
Cada condimento te va transitando por diversas funciones. Pasamos de un trap que te pone la vara alta, al bandoneón que te trae cierta melancolía. ¿Cómo fue la grabación de todo el disco?
K: La grabación fue hermosa y muy experimental para mí. Yo nunca lo había hecho de esa forma. Hace mucho tiempo que estoy en esto y esta vez la consigna con él era “Bueno, arranquemos aplaudiendo y con tu métrica, que te salga natural” La letras que tenía, que me contaban la historia que me imaginaba de una manera. No valía armonizar, meter un instrumento, nada (que era un ejercicio que hago siempre porque soy compositor). Esta vez fue como frenar todo eso. Fue difícil por la ansiedad que te da y cómo te lo imaginabas. Había un grupo hermoso, estaba Corvata de Carajo y Arde la sangre, Maxi de Año cero, después se sumó Andy Villanova (el batero del Duki y de Carajo). Fue un grupo soñado realmente y cada uno tuvo la libertad de poder expresar también sus individualidades dentro de cada canción, cómo entendían ese viaje. Y ahí fue que se fue armando de manera supercolecctiva en simultáneo. Estábamos haciendo un estribillo, mientras estábamos haciendo una intro. El estudio tiene dos estudios, entonces estábamos divididos, yo me metí en todos los estudios y estaban avanzando cada uno con una cosa distinta. Fue una semana super intensa y muy creativa. Una experiencia hermosa para mí.
Tenías casi todo Carajo metido en el disco. ¿Cómo fue trabajar con ellos? ¿Y qué enseñanzas te dejó esa experiencia?
K: Fue re loco porque ellos son tres y el productor de todos sus discos es Alex. Yo tuve como la bendición de que en mi disco estén tres de cuatro, faltaba Tery nomás. Inclusive Alex grabó las violas, o sea, ellos tres tienen una química que todavía está intacta. Para mí fue una experiencia el poder traspasar esa barrera que uno tiene con la gente que idolatra. Y cuando uno traspasa esa barrera y tiene la oportunidad de trabajar en conjunto, pasar tanto tiempo juntos en el mismo lugar, donde pasan otras cosas, otras charlas… No es solo la música. Ahí se almuerza, se merienda… O sea, estamos mucho tiempo juntos durante muchos días. Y ahí terminaron de sellar lo que significan para uno, que es también lo que uno aprende: más allá de que ellos tienen sus dones y sus talentos, es esto de cómo manejan el lugar en el que están. Es un montón para un pibe de mi generación. Carajo fue algo que marcó mucho, por lo menos acá en Rosario fue un movimiento rebelde viste.
Fue LA banda de Ñu Metal…
K: Ellos en ese momento fueron vanguardia. Vos los metías en un festival de Metal y era como medio flojo, pero lo metían en un festival de rock así medio indie y era como re fuerte, entonces no sabían dónde encajarlos. Y bueno, un poco eso es lo que me transmitían. Amando la música, si la canción está buena, gana. No importa el estilo. Más que nada fue ese aprendizaje y su humildad. Me sorprendí y aprendí eso.

Con más de 20 años de experiencia en la escena musical, Kaztroh ha recorrido el circuito under de bares y teatros de Rosario, tocando en vivo con sus diferentes bandas y compartiendo escenario con numerosos artistas. Estudió bajo, guitarra, saxo tenor y canto, lo que le ha permitido desarrollar una carrera versátil y rica en matices. En esta obra, Kaztroh logra una síntesis personal y artística que lo define con identidad propia.
¿Qué evolución notas en relación a este disco con los otros trabajos que fuiste haciendo ya en formato banda?
K: Esto de que, al haber trabajado con bandas (que fue hermoso), el pensamiento y la canción nacía del grupo. Los ensayos, las improvisaciones a esto que nace como de mi casa, digamos, de lugares más íntimos. Por eso también la historia nace en un momento de intimidad, a diferencia de los discos anteriores que yo grabé que siempre nacieron desde lo relacional.
La novela, escrita por el propio Kaztroh, es una pieza clave del relato. Con 7 capítulos ilustrados, la novela es un viaje oscuro, poético y catártico que propone una reflexión profunda sobre el ego, el dolor y la posibilidad de renacer.
Y este proyecto además involucra tu faceta como escritor. ¿Cómo fue pasar eso que vos ya tenías plasmado en un texto a otra rama del arte?
K: Yo venía escribiendo otras cosas y también estaban relacionadas a la lectura. Pero la manera de escribir este libro, así en formato de prosa, que estés contando la historia siempre con una especie de rima empezó como un un boceto, una idea y después sentí que había muchas cosas para decir. Me quedaron un montón de frases y cosas que aportaban a la obra, pero que en la estructura de la canción no podían convivir con la canción. Y con esto de poder hacerlo en un libro me pasaron dos cosas: una es que me dejó expresar por casi completo todo lo que yo sentía sobre tal tema, que por ahí en una canción es más acotado. Y otra cosa es que siento que recuperé algo de lo que le daba valor y me hacía más feliz: esto del artista entregando algo al oyente, algo material que no está en la nube. Eso me parecía algo re valioso que tenía la música: agarrar un disco, leerte un librito, ver que había una foto, que había una produ, algo que te llevaba a tu casa que no necesariamente tenía que acceder a través de un dispositivo. Entonces dije, «Bueno, acá hay un lenguaje, estamos recuperando algo que es entre dos personas, entre el que se lo lleva y el que lo escribió.” Y me pareció como un acto como de amor también.
El video fue dirigido por Andrés Picech, el cortometraje se rodó en Rosario y acompaña visualmente las 7 canciones del disco. Con una puesta simbólica y visceral, narra el encierro mental del protagonista y su liberación final, fundiendo cuerpo, música y emoción.
Este proyecto viene acompañado de un corto. Contame cómo fue producir el corto y filmarlo…
K: Esa idea surgió al final, cuando ya teníamos el disco y el libro. La vara era alta por cómo estaba sonando ya masterizado. El libro ya lo teníamos impreso. Entonces, ver todo eso materializado nos impulsó también a tomar el riesgo de hacer esto, porque el presupuesto era superjusto y pensar en una cosa así era como una especie de milagro ¿viste? Podríamos haber resuelto con una cortada estática y sentía en mi corazón que estábamos bajándole el precio a algo que era muy valioso. Entonces fuimos por todo y empecé a escribir los guiones. Al principio no tenía mucha conciencia de la parte económica y todo lo que conlleva en el presupuesto armar un rodaje del estilo del primer guión que escribí. Ahí el equipo con el que trabajaba me fue dando devoluciones y llegamos al guión 14, que es el que rodamos. Se logró achicar y capitalizar lo que teníamos para que sea una peli. Se terminó resolviendo que sea en una locación, que sea un solo actor, que sea una escenografía determinada… Bueno, cosas que aportaron para que se puedan solventar los gastos. Y terminó siendo lo que le dio significado al cortometraje, porque que haya sido una sola locación en ese baño, que el personaje que se llama Neryceb está encerrado y no puede salir y cómo interactúa con esos objetos que representan un montón de cosas, hay mucha metáfora. Eso que pasó en la reducción de presupuesto terminó dándole un montón de significados artísticos y mantuvo la línea poética del libro y de la música. Se terminó rodando en Rosario en una locación que es patrimonio histórico de mi ciudad, que es ese baño hermoso. El rodaje duró dos días seguidos, donde hicimos todo y fue muy cansador y arduo. Después, cuando lo pudimos ver ya terminado y editado, fue emocionante.
¿Qué devoluciones tuviste?
K: Hace poco, el 31 de octubre, pudimos presentar el disco en mi ciudad, un show hermoso. Tuvo mucho de todo esto que estuvimos hablando. Hubo un ingreso al lugar que preparamos con mucho amor, que tiene el recorrido del personaje con la vestimenta que usó, los libros, e inclusive las ilustraciones que están en el libro estaban expuestas como obras de arte. Entonces vos ibas pasando por la historia. Tenia mucho de perfo, mucho cine. Está la peli no tal cual, pero está modificada e intervenida por otro artista que en la pantalla están pasando cosas. Usaron imágenes de la peli y la verdad que fue un show que activó como un montón de emociones para los que venían siguiendo la historia del lanzamiento. Fue como conectar otra vez con eso. Es como bastante íntimo todo, ¿viste? Y las devoluciones no fueron tan públicas quizás como en otros momentos, que eran como unos elogios medio públicos, medio estándar. Ahora noto que hay cosas más personales, así del uno a uno, más que nada en redes sociales. Hay mucho de eso de “Che, yo estuve en una situación así, a mí me tocó por esto…” y la verdad que un montón de gente encontró en esta obra un espacio, un lugar al que pertenecer y esa fue la diferencia con otros proyectos que tuve.
¿Qué es lo próximo que se viene?
K: Bueno, estamos armando varias fechas. Estamos hablando para tocar en Capital, para llevar este experiencia a los lugares que más se puedan del resto del país y también ya como sin querer queriendo estamos trabajando en la continuidad de la historia que termina con un final abierto. Lo que viene ahora es otro disco, otro libro y la segunda parte de la historia de cortometrajes. Así que bueno, estamos pensando en todo eso que lleva bastante tiempo y trabajando en eso.
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