La banda española llegó a Buenos Aires para dar inicio a su gira latinoamericana presentando “Santa Trinidad”, su último álbum de estudio.
- Texto: Julián Retamozo
Es viernes 13 de febrero y Palermo ofrece una hermosa noche de verano porteño. Adentro, la gente se va sumando de a poco y entre los presentes se deja escuchar el acento español. Mientras la sala terminaba de llenarse, una pantalla gigante sobre el escenario servía de ventana hacia el origen. Un cortometraje recorría los paisajes y la cultura de Valladolid, protagonizado por los tres integrantes de la banda. No era solo publicidad turística; era una declaración de identidad. Siloé venía a mostrar quiénes son y de dónde vienen antes de soltar la primera nota.
De repente, las luces se apagan y el show comienza en el sector opuesto al escenario. Rompiendo la cuarta pared desde el minuto cero, Fito Robles apareció entre la gente, armado únicamente con su guitarra y una armónica para interpretar “La verdad”: “Sería más fácil comenzar por la verdad…”
Tras la sorpresa inicial (y un inicio accidentado), el show arranca con una aplanadora de rock que se lleva puesto todo. Suenan “Sangre en las venas”, “Si me necesitas, llámame” y “Reza por mí”. Siloé se hace sentir en su debut en Argentina y pisa fuerte. Robles se come el escenario en su rol de frontman y entra inmediatamente en conexión con el público.

La potencia sonora encontró su equilibrio en el talento de sus integrantes: Jaco Betanzos sostuvo con firmeza la base rítmica desde la batería, mientras que Xavi Road aportó texturas mediante sintetizadores y los solos de su Telecaster que terminaron de configurar el paisaje sonoro de la banda.
Luego de “Esa estrella”, Fito y Xavi se retiran momentáneamente del escenario para dar lugar al contundente solo de batería de Jaco, quien arma un show aparte con el público. A estas alturas, la comunión entre españoles arriba del escenario y argentinos en el público es total.
También hubo tiempo para los 2 últimos lanzamientos de la banda: “Campo grande” y “Quédate esta noche”. Ambas canciones formarán parte del próximo disco de la banda, que se llamará “Terrorismo Emocional” y se irá revelando por partes.
El final del show vino con Fito Robles vestido con la camiseta argentina (la N° 10 de Maradona precisamente) para ir a la carga con “Que merezca la pena” y terminar cantando entre el público una enérgica versión de “Todos los besos”.
De esta manera, Siloé cerraba su periplo por Buenos Aires en lo que fue la primer parada de una gira que los llevará por Chile, Colombia y México. Definitivamente, un viaje que merece la pena.

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