El dúo comienza el 2025 con una gira que los llevará por el norte, sur y centro del país. Dialogamos con Joan Manuel Pardo sobre el devenir de una banda que ha creado su propio multiverso y que está en constante movimiento.
- Reportaje y texto: Julián Retamozo
Luego de varios años de ruta y trabajo intenso, Camionero, se consolida como una de las bandas más prometedoras del under nacional. La banda cerró el año pasado con sold out de localidades y comienza el 2025 duplicando la apuesta. Gira por la argentina, norte, sur y centro del país: Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia en mayo, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, y Jujuy en junio y Córdoba en el mes de julio. Además, presentaciones en Gran Buenos Aires, y el localísimo CC Matienzo donde estacionaron con el exitoso ciclo Tracción a Sangre que los recibe cada mes. En esta oportunidad el sábado 12 de abril a las 21 horas.
Buscando salirse del etiquetado genérico, Joan Manuel Pardo (guitarra y voz) y Santiago Luis (batería, octavadores y coros) despliegan con su música un cosmos de texturas sonoras, enriqueciendo más allá de lo previsible las posibilidades de orquestación, solo dos músicos arriba del escenario. Sus presentaciones en vivo mantienen esa riqueza, pero se sostienen fundamentalmente en el vigor y la energía que emanan en cada uno de sus shows. Camionero es una experiencia que rápidamente trasforma público en fans activos que multiplican su voz a fuerza de melodías simples y atrapantes.
Dialogamos con Joan Manuel Pardo sobre el crecimiento de la banda que ha consolidado un universo propio y continúa recorriendo todos los rincones del país.
Se vienen dos giras particulares, una para el norte, otra para el sur. ¿Qué expectativas tienen?
JMP: Más allá de lo obvio que la banda se llama Camionero y hay una reminiscencia a la ruta y a todo eso, nos cuesta mucho decir que no cuando nos ofrecen ir a algún lugar que sabemos que cuesta y que hay alguien que escucha la banda y queremos llegar ahí. Al Norte y al NOA ya fuimos hace un par de años. A Tucumán, Santiago y Salta y la verdad que la pasamos muy bien y nos habíamos quedado con ganas de repetir. Es lejos, entonces cuesta bastante. Y este año se sumó Jujuy. Así que estamos muy entusiasmados. Hicimos también todo para poder ir al otro extremo del país, al sur. Santi es de Comodoro Rivadavia y hace bastantes años que quiere ir a tocar allá, pero bueno, por una cuestión lógica de de distancias se complica bastante. Sin embargo, este año pudimos lograr encadenar un par de lugares como para probar la experiencia. Nuestra idea es tocar en todo el país. Tratamos de hacer la mayor cantidad de ciudades que podamos, pero bueno, vamos eligiendo también dentro de nuestras actividades. Es todo un tema viajar.
¿Cómo caracterizás o qué diferencias notas entre lo que es el público de Buenos Aires y el público del Interior que los espera?
JMP: Es muy curioso, pero cada ciudad tiene su propio espíritu, su propia movida. No es que cada ciudad está definida por un género, pero sí tiene como ciertas prácticas que son habituales de esas ciudades que tienen que ver con los pequeños circuitos que se arman, con con los lugares disponibles que hay. En detalles te vas dando cuenta. San Juan, que es una ciudad que fuimos tres veces, tiene un público súper rockero y la gente responde de una manera muy parecida a la de Buenos Aires. Por ahí en otras, como Rosario, nos cuesta mucho más generar eso. En Córdoba tenemos una ciudad que para mí es muy parecida a Buenos Aires en cuanto en cuanto a circuito y tiene una respuesta muy parecida, pero bueno, fuimos 10 veces a Córdoba. Cada ciudad tiene su pequeña diferencia y obviamente cuando vas a las ciudades muy chiquitas termina sucediendo que el público que está ahí te guarda de alguna manera un cariño muy grande por haberte hecho el lugar y el espacio de llegar hasta ahí. En San Luis nos pasó que por ahí hay gente que viaja 100 km para venir a vernos, lo que es medio inusual. En el interior con otras provincias, otras ciudades es más común que alguien vea que estás medianamente cerca de su ciudad y hace 100 km, 150 km para ir a verte y son super agradecidos. Yo digo “Está loco, hizo 150 km, no sabe dónde se va a quedar a dormir para ir a verme en este lugar que es rechiquito.” Esa cosas nos pasan y medio que que te vas acostumbrando porque se repiten, pero cuando lo volvés a replantear… y es una locura. Uno es super agradecido de los esfuerzos que hace la gente a veces para estar en un show.
Además, Camionero surgió en un contexto en donde por ahí lo que estaba de moda era otra cosa. Ahora hay más bandas que se suman para seguir manteniendo las banderas de la vieja escuela. Por ejemplo, Wayra Iglesias, que también hace rock and roll más clásico. ¿Cómo ven ustedes esa convivencia con los nuevos pibes que van surgiendo defendiendo esto?
JMP: Nosotros nos llevamos bien con las nuevas generaciones de péndex que hacen rock y tienen una visión muy parecida a la nuestra en la forma de hacer las cosas. Coincidimos en un montón de cosas, formas de hacer, en formas de entender la creación artística, en la difusión, en el espíritu. No coincidimos a veces en una cuestión generacional porque yo tengo 35, Santi 45 y hay chicos que tienen 22, o 27, 24. Estamos atravesando momentos diferentes en nuestras vidas, manejando otras inquietudes, otras responsabilidades. Corremos con una ventaja que es la de no creernos lo primero que nos dicen. Venimos de muchos años atrás haciendo música y de ver muchos proyectos que crecen y que se pinchan. De ir en contra de la norma, que en su momento pasó de ser desde el rock al pop, al indie, al rap, al trap… Sentimos que nuestra ventaja es haber visto pasar un montón de cosas y ser un poco más escépticos en cuanto a todo. Por otro lado, también somos más jovatos y la rebeldía, el carisma y todo lo relacionado con lo estereotipado del arte y del rock, siempre pasó por lo más joven y no tenemos ningún problema. No queremos repetir estereotipos ni entrar en una moda. Lo nuestro pasa por otro lado, pasa por algo mucho más profundo y de hecho nos gusta que sea así.
Yo te entrevisté hace unos años en plena pandemia. Han pasado 5 años de eso, han grabado discos, han girado por cuanto escenario se me ocurra. ¿En qué estado se encuentra la banda hoy?
JMP: Bueno, me acuerdo cuando fue la pandemia. El último recital antes de que nos bajen la persiana fue uno de los nuestros que hicimos en el Centro Cultural Richards. Ese recital había sido nuestro primer sold-out. Veníamos con un entusiasmo y después vino la pandemia, cuarentena… Entramos en otra lógica. Teníamos un envión que se pinchó y que después incluso después de la pandemia el foco fue a parar a otras bandas que eran más jóvenes. Desde ese momento hasta hoy, atravesamos un montón de situaciones de revalidación permanente. Tocamos desde que termina la pandemia hasta el día de hoy más de 40 veces por año y llevamos tres, cuatro años consecutivos de tocar a ese ritmo. Es un montón. Pasamos de ese pequeño sold out en el Richards a hacer en diciembre del año pasado un Matienzo sold out con 600 personas. Tuvimos otro Matienzo sold out con 600 personas y ahora en dos semanas nos toca otro Matienzo que viene bien y tenemos la expectativa de sostener un ritmo parecido que para nosotros es una locura. Estamos eh haciendo algo que nunca imaginamos que es cruzarte en la calle con una persona que te reconozca y que te salude contento. Están pasando esas cosas que son muy lindas y las disfrutamos. Somos conscientes de que la banda está en un momento bisagra, pero vimos muchos proyectos que así como crecieron después discontinuaron o le pasó lo que le pasa a la gente que es la vida por encima y tienen que frenar un montón de cosas. Entonces sin volvernos locos, sin mirar somos conscientes de que la banda hoy creció a un nivel importante donde ya tiene un peso propio donde nos podemos plantar frente a un montón de situaciones que antes no te quedaba otra que aceptarlas porque siempre estabas en en inferioridad y hoy en día ya podés decir “en estas condiciones yo no toco”.

Camionero toca constantemente. ¿En qué momento ensayan? (risas)
JMP: Buena pregunta. Es lo que nos preguntamos nosotros ¿Cuándo vamos a ensayar? Porque tocar no sólo te consume gran parte del tiempo real, sino que cada vez que salimos a tocar hay que desarmar la sala. Y armarla para el ensayo, desarmarla y armarla también te consume tiempo, fuerza, ganas. El año pasado no ensayamos directamente, estuvimos de marzo a noviembre sin ensayar. Y ensayamos un mes nada más para el show de fin de año, que como tenía invitados queríamos ensayar. Pero se complica. La semana pasada arrancamos con los ensayos. A las 11 fechas que tuvimos en marzo, le sumamos dos ensayos por semana, martes y jueves. El desafío de este año no sólo es tocar 50 veces sino también presentar un disco, así que no tenemos ni idea de cómo lo vamos a hacer (risas) Algo algo se va a hacer. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿No sacar el disco?, bueno, habremos prometido algo y no lo cumplimos. Hay gente que promete cosas más importantes y no las cumple.

Ahora tienen una convocatoria propia y una movida que se va armando alrededor de la banda. Contame un poquito, ¿qué es El Acoplado?
JMV: El Acoplado es una locura. Es la combinación de muchos eh artistas o personas con oficios diferentes que se fueron acercando a la banda con el fin de hacer algo que los representara y que les gustaría mostrar. Y así apareció, por ejemplo, el Miserable, que es un artista que hace grabado con gubias y empezó a hacer pósters. Hacía uno para cada fecha, quería practicar su arte y la banda era una excusa. Y en un momento tenía tantos posters diferentes que empezó a venir a las fechas y los colgaba y se vendían. Y así empezó a aparecer más gente. Empezó a venir una amiga, Barbie, que nos dijo un día, «Che, pero ¿cómo puede ser que no tengan remeras de la banda?» No, que es un quilombo, nos encantaría, pero no tenemos tiempo. “Bueno, yo las hago” dijo. Y vino Barbie con las remeras. Después vino Lucy, la hermana de Santi, que es costurera. Dijo «Yo voy a hacer unas totebags y unas gorras.» Y así se fueron sumando. Vino Rulo que hace las calaveras, Gonza el diseño gráfico y Dieguito, el fotógrafo y así se fueron sumando. Se armó una especie de cooperativa de trabajo que se llama El Acoplado que hoy tiene un un un nivel increíble por el tamaño, pero increíble también por las ideas que se les ocurren y por lo capos que son en su arte.
Es un monstruo aparte de Camionero que quizás tiene vida propia y van a feriar. La gente los adopta como una parte más de la banda y se van sumando así como extensiones de la banda. Está buenísimo porque lo hacen desde una búsqueda artística y desde un lugar de amor a la banda y nosotros tratamos de darle el lugar que que podemos darle y si hay algún mango de las cosas que se venden es para ellos. Ahora también hay unas chicas que teniendo en cuenta lo que pasó en la Patagonia, en El Bolsón y en Bahía Blanca, se pusieron “La Rueda de Auxilio”. Un grupo que recauda fondos para diferentes causas. Se va armando una especie de lore o de mitología en el mundo de Camionero que es muy gracioso.
Se viene esta presentación en el Matienzo en el marco del ciclo “Tracción a Sangre”, ¿cómo surgió este ciclo y cómo viven una presentación en un festival mainstream como es el Vivimos Música?
JMP: El ciclo nace el año pasado en un lugar mucho más chico que es el Centro Cultural Morrison. Queríamos hacer algo que tenga una identidad muy nuestra. Nosotros queríamos hacer algo donde sea nuestro ciclo, donde tengamos una identidad bien definida eh y y se nos ocurrió hacer nuestro ciclo con un nombre específico, donde tocamos siempre nosotros y abría una banda diferente. Queríamos hacer un show largo de una hora y media. También nos pasaba que como la convocatoria era más que nada nuestra, el público llegaba muy sobre la hora del toque nuestro, entonces muchas bandas terminaban tocando para un público bastante acotado. La idea era hacer toda la discografía en cuatro recitales. Hicimos cuatro en un mes y de los cuatro, dos se agotaron. Desde ese momento se agotaron todos los shows que hicimos en el Morrison. Dijimos “Bueno, vamos a ver que pasa en algo más grande.” Aparte, la respuesta del público era cada vez más enloquecida. Hicimos el Matienzo, que eran 500 personas y se agotó un mes antes. Dijimos “Hagamos el ciclo en el Matienzo a ver qué pasa.” Tenemos la misma propuesta, lo que pasa es que el lugar es más grande, entonces podemos extender aún más el nivel de delirio que hacemos. Los recitales son más largos, de 2 horas. No hay banda invitada, lo que hay es invitados en el show. Estamos tratando de dar todo el tiempo nuevos atractivos para devolverle también a la gente el esfuerzo que implica acompañar a la banda. Y en esto que me decías de los festivales grandes, nos encantan. Siempre son muy divertidos. Vemos ahí una especie de contradicción porque por un lado está bueno porque te da difusión, son eventos donde te profesionalizás como como banda. Pero por otro lado, son festivales que no tienen nuestra identidad, mezclan estilos, géneros (que está perfecto). Es otro clima. Vas y compartís un lugar de exposición, de vidriera eh y no mucho más. Ahora con el “Vivimos Música” imaginamos que va a ser algo parecido. Siempre son muy divertidos los festivales.
¿Qué es lo próximo para Camionero?
JMP: Nuevo disco. Tenemos que sentarnos a componer. Por ahora no hay ni maquetas, lo que hay es intenciones. Tenemos un solo tema que está un poquito más avanzado, pero después es el laburo de sala. Es probar y por lo general somos de hacer mucho, mucho, mucho y después descartar. Nos gusta ese proceso de tratar de generar un montón de material para después seleccionar. Los discos que tenemos no son largos, son discos más bien breves. Preferimos seleccionar bien y no rellenar por rellenar. Estamos ahí, iniciando el proceso de acumulación de material para después hacer el filtrado. Imagino que va a estar para septiembre, octubre. Nada, hay que laburar.
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