En su nuevo disco de estudio, Maxi Serte mezcla lo doméstico con lo existencial en una atmósfera lo-fi.

En su nuevo disco, Hotel Eléctrico, Maxi Serte construye un refugio melancólico donde lo doméstico se funde con lo existencial. A través de una atmósfera que abraza el lo-fi como una elección estética -y no como una limitación técnica-, el álbum presenta letras que funcionan como pequeños relatos sobre el desgaste, el deseo y el paso del tiempo.

Serte es un poeta y escritor argentino que fusiona la tradición del género canción con la riqueza poética de la ciudad. Sus composiciones exploran una amplia gama de temas, desde lo urbano hasta lo atemporal, abordando la soledad y la contemplación social como otros tópicos con una perspectiva auténtica y profunda. Sus canciones ofrecen una mirada introspectiva de las complejidades de la vida a través de letras que invitan a la reflexión.

En “Tengo una cita con Natalie Portman” se filtra la ironía de quien se ríe de su propia desidia; en “Hotel Eléctrico”, el tema que da nombre al álbum, la depresión se transforma en un paisaje sonoro donde el ruido y la calma conviven como viejos enemigos. Guitarras que parecen grabadas de madrugada, voces cercanas, sin maquillaje. Errores que no se corrigen, silencios que pesan tanto como los acordes. Belleza en lo simple. 

No es un disco para todos. Quien espere coros, fórmulas pop o una producción limpia probablemente se quede afuera. Pero para quienes disfrutan de lo imperfecto, del detalle escondido y de las canciones que parecen escritas a media luz, Hotel Eléctrico ofrece una de las experiencias más honestas y coherentes de la escena independiente actual.

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