La artista presenta “Nat Tek”, su nuevo single con el que invita a tomar consciencia. Dialogamos con Flor sobre su interesante historia de vida y cómo ésta influyó en su obra. 

  • Reportaje y texto: Julián Retamozo

Flor del Valle lanza su segundo single titulado “Nat Tek”. Sucesor de “Célula Sana”, “Nat Tek” es uno de los primeros raps que compuso Flor en el cual expresa un llamado urgente a tomar consciencia sobre cómo la velocidad con la que avanza la tecnología y la mecanización de la sociedad van en detrimento de su natural libertad y creatividad.

Dialogamos con la artista sobre este lanzamiento y su trayectoria de vida que la llevó a vivir 7 años en la Patagonia. Experiencia que, sumada a sus múltiples disciplinas, nutren su creatividad y dan vida a sus proyectos artísticos. 

 

 

Estás lanzando “Nat Tek”, que tiene que ver un poco con tu historia de vida. ¿Cómo surge este tema?

FV: “Nat Tek” surge de una controversia que yo sentía viviendo en la ciudad, donde veía que todo iba más acelerado. Tenemos un ritmo que va para adelante y que, si bien tiene sus cosas positivas, también lo sentía un poco antinatural. Entonces, tuve la necesidad de pedir  (mediante la canción) volver a la naturaleza, a nuestra naturaleza interna y a la tranquilidad. Y, a la vez, nombrar las cosas que no me gustaban acerca del sistema en el que vivimos.

Este tema , junto con “Célula Sana”, forma parte de lo que será tu primer disco. ¿Cómo fue el trabajo de composición?

FV: Ser compositora de mis propios temas tiene que ver con un oficio, con algo que me encanta y por lo cual trabajo. A veces me nace primero lo que quiero decir antes que la temática, como en el caso de “Nat Tek”, en donde un día estaba en mi casa y empecé a rapear. Empezaron a aparecer estas cosas y las escribí. Luego de varios años retomé esas hojas y dije “esto está bueno”. Le hice un estribillo y lo actualicé un poco al sentir de hoy. En el caso de “Célula Sana”, me senté debajo de un tilo en Chakra Corazón, ahí en el Sur donde estuve viviendo 7 años. “Célula Sana” fue eso, hacerle un canto al cuerpo eligiendo la melodía. Una vez que la tengo, me siento y le voy dando hasta que siento que el proceso creativo va cerrando y después vas necesitando otras cosas. Lo que es escribir tiene un principio y un final, pero es más la composición final.

Nacida en 1988, es cantante, compositora, recopiladora, sonoterapeuta e instructora de mantras y cantos de la tierra. Asimismo, se ha capacitado en Arteterapia y es aprendiz del Camino Rojo. Todos estos saberes nutren la faceta artística de Flor, quien deja ver en sus composiciones su profundo amor por la naturaleza y la esencia más pura del Ser.

Tenés una formación diversa que incluye el clown y la arteterapia entre muchas cosas. ¿Cuánto influye ese mar de saberes a la hora de componer?

FV: Ha influido. Por ejemplo, esto que me traes del arteterapia, se toma el arte como algo terapéutico. Entonces, poder nombrar las cosas que nos gustan, las cosas que no nos gustan, ponerles melodías, se transforma no solamente en un oficio como compositores, sino también en lo que acompaña mi vocación como sanadora con la sonoterapia, con el arteterapia… Y el clown me encanta porque tiene que ver con ponernos en un lugar de humildad y de vulnerabilidad en donde el clown es alguien que está intentando dar todo pero sin embargo se frustra por la vida misma. Viste que te van sucediendo cosas que no esperamos que sucedan o que no son como quisiéramos. Sin embargo, el clown le pone siempre la mejor. Entonces, es una de las artes que me inspira, me gusta y tengo muy presentes en mi vida.

 

 

En el año 2012, fue una de las fundadoras de la chacra comunitaria Chakra Corazón ubicada en el Sur del país donde residió por un lapso de 7 años. Cada uno de quienes formaron la comunidad, en sus fortalezas e intereses, se iban desarrollando y nutriendo entre todos en las diferentes disciplinas como la música, el yoga y el reiki entre otros. Sin internet y en plena conexión con la naturaleza, Flor fue aprendiendo a vivir de una manera más tranquila que en la ciudad y, a orillas del Río Negro, aprendió a sembrar, a reconocer plantas medicinales y a contemplar los ciclos de la vida. Durante ese lapso, trabajó en diversas instituciones como centro de yoga, instituto de formación docente, salud mental, donde dio talleres de canto, alineación, arteterapia. Además, con su música tocó en los dos únicos bares que había.

Mencionaste “Chakra Corazón”, donde estuviste viviendo 7 años en la Patagonia, ¿cómo fue esa experiencia?

FV: Vivir en “Chakra Corazón” para mí fue un antes y un después en cuanto a la evolución de mi conciencia. Fue tomarme un tiempo para renacer. Tener tiempo para asimilar todas las experiencias que vamos teniendo en la vida. Parece que uno desde que nace va creciendo, va al jardín, después al colegio, hace una carrera, ejerce una profesión… Para mí “Chacra Corazón” significó un parate. Fue decir “Bueno, queremos tomarnos un tiempo”, porque fuimos en grupo a tomarnos un tiempo para sentir, asimilar, conocer la naturaleza que somos y que, si bien uno puede estar muy educado y formado, quizás nunca entiende el significado de una semilla hasta que la tiene en su mano y decide nutrirla a través del agua, ir cuidando una planta. Asique sí, fue súper lindo poder vivir ahí. Elegir poder vivir ahí. Saber que tenemos más de una posibilidad y cuando lo hacés con otras personas también es más fácil el proceso de irte de la ciudad, adquirir un pedazo de tierra entre muchos y acompañarte en ese proceso. 

¿Qué aprendizaje te dejó?

FV: Creo que el aprendizaje que me dejó tiene que ver con valorar la vida, valorar los recursos que tenemos. Con darnos siempre un tiempo para hacer las cosas que nos gustan, para contemplar, para asimilar. Observar la naturaleza cambiante de la naturaleza y aceptar que nosotros también tenemos eso, que a veces nos sentimos más soleados, a veces más nublados. A veces es necesaria una tormenta para que al día siguiente se sienta un aire fresco y una nueva esperanza. El intercambio y la generosidad entre los seres. En la naturaleza parece que nada estuviera aislado. La semilla está conectada a la tierra, que a su vez necesita del agua, que a su vez necesita del compostaje de la fruta que se pudrió antes, que a su vez el animal come de eso, y el gusano… Entonces se da una interconectividad que es muy linda de sentir y de saber que en la ciudad también existe eso.

Tu regreso a la ciudad justo fue días antes de que estallara la pandemia, ¿cómo fue volver?

FV: Bueno, eso como para todos fue algo shockeante. Fue muy clownesco, porque una va con todas las expectativas: “Bueno, ahora voy a volver a la ciudad y voy a compartir mis temas. Voy a tocar acá y allá” y de pronto… nos mandaron a todos a guardar a nuestra casa. Al principio me costó un poco. Me pareció una situación triste también la que nos toca vivir. Es algo que uno lo acepta, pero no deja de ser triste. Tuve que tener tiempo también de drenar esas emociones y de encausarlas. Ahora me siento contenta de estar acá por más que estemos en esta situación, siento que estoy donde quiero estar. Estar en la ciudad me brindó la posibilidad de producir mi música, de hacer unos videos, algunas fotos. Hacer cosas que tienen que ver con la nutrición del arte, con la posibilidad de estar en un lugar donde hay muchos profesionales y hay mucha gente que puede llegar a escuchar tu música. Eso me gusta.

 

 

Durante el año pasado, Flor realizó una producción audiovisual con un total de 6 canciones que irán saliendo a la luz durante el año. Cuenta con una estética integral a cargo de la productora Unlock que tiene en cuenta la calidad del sonido, la imagen y la iluminación para reforzar el mensaje que transmite la canción. Flor estuvo acompañada por los músicos Sebastián Gonzales (Fuerza Mayor) y Cucho Condoluchi. Asimismo, contó con Ronan Portela en la operación de sonido; Ernesto Bechara (Teatro San Martín) en iluminación, ambientación a cargo de Natalia Orlando y Euge Choque en el VJ SET. 

Volviendo a tu música, hiciste una serie de live sessions, ¿cómo fue ese trabajo?

FV: Ese trabajo fue muy lindo. Primero hicimos los temas con 2 productores (Fernando Puliccino y Ronan Portela) y después fuimos produciendolos. Una vez que estaban los temas, invité a 2 músicos a tocar conmigo como para que tengan una parte de pista y una parte en vivo, pero también para que yo pueda desprenderme un poco de los instrumentos y poder ser un poco más performática (bailar, cantar). Elegimos una VJ que se llama Eugenia Choque y le pedí que arme un material con elementos de la naturaleza. Fue haciendo unas visuales muy lindas, vino el iluminador Ernesto Bechara. Hicimos toda la producción en Unlock, una productora de Buenos Aires muy buena, muy linda. Fue la manera de poder acercarse a las personas en un contexto donde no se está pudiendo tocar en vivo.

El 2020, además del disco, también trajo a “Bionautas”. ¿Qué nos podés contar al respecto?

FV: “Bionautas” es un proyecto que hicimos con Jonás Kopp, él es productor y VJ, muy reconocido por ser músico tecno. Hace música electrónica, ha sido residente en los mejores boliches de Berlín, tiene una visión muy fuerte de la electrónica pero en un momento comenzó a hacer música ambient y a dedicarse a la sanación cuántica. Ahí nos fusionamos y aplico lo que yo he aprendido y practicado con la sonoterapia (una terapia alternativa que utiliza el sonido como medio de sanación y armonización). Fuimos mezclando los diferentes sonidos de cuencos, flautas y tambores con la música ambient que él iba haciendo y con visuales que tenían que ver con diferentes puntos de poder de Argentina.

¿Cómo fue la presentación en el Festival Mutek Montreal 2020?

FV: Presentamos el proyecto “Bionautas” en el Mutek y estuvo muy lindo. Siempre es lindo participar de festivales en donde también te encontrás con otros artistas y en donde sabés que se valora el arte que uno hace y que comparte. En este caso, participar de Mutek para mí fue muy lindo.

¿Qué es lo próximo que viene?

FV: Ahora estamos preparándonos para tocar el 10 de abril en el Museo Larreta de Belgrano. Voy a tocar junto a otro músico que se llama Uji en los jardines del museo y a lo largo del año les iremos compartiendo los otros temas que compuse que tienen que ver con una obra de música y canciones que se van lanzando en diferentes momentos.

Flor del Valle se presenta en vivo por primera vez en el año en el Museo Larreta (Juramento 2291, CABA) el sábado 10 de abril a las 19 hs. Entradas a la venta a través de Passline.

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