Periodista de profesión; músico y escritor, dialogó con el programa radial Palabras Cruzadas sobre su trayectoria en el ámbito del periodismo de rock; su afición a la música y su inclinación al oficio de la escritura y del periodismo. Cual idóneo conocedor del mundo del rock, charló sobre la actualidad del género en nuestro país, en un reportaje sin desperdicios a una personalidad que le ha puesto pasión y oficio a la divulgación del periodismo de rock.

  • Co-producción: Palabras Cruzadas & Prisma Contenidos
  • Reportaje: Julián Retamozo
  • Texto: Ivana Nitti
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“Un buen periodista tiene que saber escribir y hablar. Tiene que saber hablarle a una cámara; editar video, audio, publicar en redes, ser su propio community manager y poder serlo para otros. Se ha complicado tanto la cuestión laboral que ahora tenes que saber hacer un poco de todo. No me parece mal, pero tampoco sé si es lo que más me interesa”. Con tenacidad, personalidad y convicción en sus respuestas, Sergio Marchi es un indudable conocedor de la música y del rock y del periodismo como profesión.

Su simpleza en sus respuestas hace que hasta el menos interesado en la música y el rock, despierte su interés en el tema. La facilidad en interconectar diversos momentos en la historia del rock argentino, sumar vivencias y narrar datos de color; hacen de su oficio un periodista de excelencia.

En esta nota, Marchi nos abre parte de su intimidad y vivencias, y nos cuenta acerca de su recorrido profesional. No sin mencionar que, si bien hace algunos años dejó de dedicarse a la música como baterista, su pasión por el rock permanece intacta, y qué mejor que su oficio de periodista para expresarlo.

¿Qué te lleva a especializarte en el ámbito del periodismo de rock?

Bueno, esa es una historia larga. Comienza cuando yo me intereso por el rock a partir de los 11 años y comienzo con una especie de afición desmesurada. Yo quería ser músico en realidad y lo fui. Muchos años me dediqué a la música tocando la batería; pero en un punto del camino me vino como esa cuestión familiar. Pero no es que me lo hayan transmitido o me hayan dicho que siga. Mi abuelo fue administrador de un diario y mi viejo fue cronista parlamentario y me pareció me vinieron ganas de escribir, pensé que podía hacerlo y a partir de los 16 y entonces decidí ponerme a prueba y hacerlo para una revista subterránea. El asunto es que cuatro años más tarde ya era el director de la revista subterránea. Entonces me pareció que podía ser un buen medio de vida. Me gustaban las dos cosas, la escritura y de a poco el periodista le fue ganando al músico y la parte musical mía no es que se cansó de la música sino de los músicos. Entonces ahí me empecé a dedicar exclusivamente al periodismo. Pero siempre estuve en cada lado; ahora hace 20 años que no toco salvo en ocasiones especiales festivas.

Este universo del periodismo de rock que está tan intrínseco con tu parte musical, ¿Cómo podrías definir específicamente el oficio del periodista de rock? ¿Qué es lo que tiene que tener un buen periodista de rock?

Mira ahora me parece que las cosas cambiaron mucho y el buen periodista tiene que hacer de todo. Tiene que saber escribir, tiene que saber hablar, tiene que saber hablarle a una cámara, tiene que saber editar video, editar audio, publicar en redes, ser su propio community manager y poder serlo para otros; se ha complicado tanto la cuestión laboral que ahora tenes que saber hacer un poco de todo. No me parece mal, pero tampoco sé si es lo que más me interesa. A mí lo que más me gusta es escuchar la música y escribir sobre lo que escucho; pero hay mucho ahora para hacer para no quedarse atrás. Porque si te quedas atrás de la parte tecnológica me parece que perdés mucho terreno. Y ahí lo único que te quedan son los libros y con eso te morís de hambre.

En una cita tuya en LinkedIn pusiste “la crítica es algo serio, si queremos un mejor rock, hacen falta críticos que salgan del amiguismo o de la complacencia ideológica. En ese sentido, ¿cómo ves al periodismo de rock o periodismo de música en la actualidad?

Mira, a mí no me gusta hablar mucho de mis colegas pero esos males del amiguismo son como una cosa endémica del argentino. También hemos tenido líderes políticos que han dicho “al amigo todo y al enemigo ni justicia”. Entonces me parece que eso trasciende cualquier cosa y que de movida está mal. También hay como una especie de combate contra lo que se llama la meritocracia y eso hace que bueno cualquiera pueda tener mérito aun cuando no lo tiene. Entonces también hay que salir de eso que no es como dicen los Auténticos Decadentes de que cualquiera puede cantar. No, te aseguro que yo no puedo cantar, yo no debería estar cerca de un micrófono para cantar bajo ninguna circunstancia. Entonces muchas veces se perdonan falencias porque se esforzó. Y no. La música es un arte sensible y requiere talento. Mucha gente habla de que el talento no es una cuestión necesaria para la música y también se favorece mucho a veces la politización de la música, y yo creo que hay que salir de todo eso. Me gusta el rock cuando es inteligente, no cuando es guerrero o contra postural, eso para mí no significa ningún valor. Digo, si quiero algo de política lo busco en un partido político o lo busco en el debate político pero no en la música. Mucha gente le asigna mucho valor al tema de que si tiene un contenido político eso es rock. Y no, no es rock. El contenido político es contenido político. El rock es música, el rock es arte, es expresión, y sobre todo para mi es inteligencia.

 

 

Nombrabas esa característica del rock argentino que durante muchos años fue la caja de resonancia de lo que sucedía en la sociedad, de las luchas que se estaban llevaban a cabo. ¿Creés que siga sosteniendo esa postura vanguardista?

Yo creo que nunca fue eso. El rock no tiene que ser una caja de resonancia de lo que pasa en la sociedad, en rock no tiene que reflejar a la sociedad. En todo caso la sociedad se verá reflejada en el rock. Pero lo que refleja lo que pasa en la sociedad es el periodismo, no la música. El periodismo y no todo el periodismo tiene un transmisor de lo que pasa y con la mayor veracidad posible. Ahora el rock no tiene que ser eso. El rock es una expresión personal y me parece que cuanto más personal sea, mejor es.

En este tema de la formación de los periodistas, en tu rol como docente, ¿cómo ves a los estudiantes y a los alumnos que se acercan a tus cursos?

Cada alumno es un mundo. No puedo establecer una regla general, más que el amor a la música, no hay una regla. Muchos vienen a estudiar conmigo porque les interesa la materia y para acrecentar su conocimiento de música y no todos quieren ser periodistas; lo hacen porque les da placer poder venir, intervenir y debatir sobre música. Discutir conceptos de la música y expresar sus opiniones.

En una entrevista dijiste “es un invento periodístico que el rock se murió y su lugar lo ocupó el trap”. En ese sentido y volviendo a la actualidad del género, ¿cómo ves al rock en relación a otros géneros?

A mí me gusta el rock y los demás géneros no me interesan. Hay cosas que me gustan de otros géneros; pero el trap me parece que tiene mucho más que ver con cosas relacionadas al hip hop o más con el lado de la cumbia o el reggaetón que con el rock en sí. Son mundos diferentes.

Hace unos días hubo una noticia que sacudió quizá todos los ámbitos y que es el regreso de Soda ya sin la figura de Gustavo. ¿Cómo ves esta movida?

Al principio no me gustó la idea, porque Soda sin Gustavo no es Soda. Y eso lo sabe Charly, lo sabe Zeta y lo sabemos todos. Lo que van a hacer es una especie de gran homenaje a Gustavo, con el que van a salir de gira, y van a usar el nombre y las canciones de Soda Stereo. Al principio no me gustó pero después pensé y me pareció que Charly y Zeta tenían derecho de tocar esas canciones una vez más. Ninguno de ellos pudo salir de esa cosa tan inmensa que fue Soda Stereo y no voy a quitarles esa posibilidad. Yo antes quizá me hubiera opuesto y hubiese salido a decir que Soda sin Gustavo no es Soda; pero hoy opino lo mismo pero tengo una mirada más contemplativa sobre el asunto, más comprensiva porque en definitiva el rock como todo también es un negocio y va a haber mucha gente que va a querer ir más allá de pensar si es un negocio o no. Va porque le gustan las canciones y le gusta la música y le gustaba Soda Stereo. Y si lo hacen bien, va a estar muy bueno. Y si lo hacen mal, va a ser una cagada. Pero no me parece mal que lo hagan. Hoy, quizá mañana piense distinto; pero en principio me parece que está hecho con cierto cuidado, y además Benito Cerati dijo que nunca participaría de eso y hoy está en la nómina de cantantes.

También hay un auge de biopics sobre grandes figuras del rock. Pasó con Cerati, Charly García, Spinetta, del cual vos participaste en una biopic en la National Geographic. ¿Crees que eso contribuye a revalorizar las figuras o ponerlas en valor quizá para las camadas más jóvenes?

Sí, yo creo que eso sirve y que cada una tiene un efecto distinto. La de Charly, Spinetta, Gustavo, la de Tacuba que saldrá pronto… Me parece que los documentales de rock siempre son buenos. En el caso de Spinetta me parece que sí lo volvió a poner en boca de todos, y se descubrieron algunos aspectos del flaco que a lo mejor no estaban más presentes. Entonces también es un modo de volver a tener algo de un artista inmenso que murió joven y entonces me parece que es algo importantísimo y que está muy bien.

Si viniera alguna persona que desconoce nuestra historia del rock y te preguntaran tres músicos fundamentales, ¿vos qué le dirías?

Y le diría seguro Spinetta, Charly y algún otro. ¿Luca Prodan?, ¿Pappo? No sé, la respuesta puede variar con el día. Es muy difícil concentrar en tres músicos, lo grande que ha sido la historia del rock argentino, por más que el presente no sea la mejor fotografía de ese rock. El rock argentino fue muy grande, muy diverso y con mucha historia. Y con mucha lectura que se hace de él. Y hay tantas visiones como como oyentes haya. Pero no es un rock que se desarrolló marginalmente en un país periférico. Sino que es un rock que trascendió enormemente en un país periférico y que desarrolló digamos su adaptación real a otro idioma y eso es un fenómeno muy raro porque no hay rock en francés, no hay rock en alemán, y si lo hay es muy limitado y no suena. Acá en Argentina se trabajó muchísimo para domesticar el rock y que suene bien en castellano; pero no es por una cuestión nacionalista, sino porque se laburó tanto y tan bien que es como haber inventado no sé, la luz halógena y seguir utilizando la vela para alumbrarte; que puede ser muy romántico pero me parece que el rock argentino cantado en inglés es ridículo.

 

 

Si, de hecho nosotros somos de Quilmes, la ciudad de Vox Dei y charlando con Ricardo Soule nos ha contado anécdotas de cuando ellos empezaron y les dijeron ““Azúcar Amargo” sonaba bien en ingles pero ¿por qué no lo cantan en castellano?”.

Bueno, fue el flaco Spinetta el que les dijo cuando los escucho como Mach 4 “la banda tiene polenta; pero teniendo todo un idioma a disposición ¿porque cantan en inglés?”. Así se estaba jugando un poco la identidad del rock argentino, porque cantar en castellano era mersa para la industria discográfica. Tenías que cantar en inglés. Y el rock cantado en inglés no iba a producir la misma comunicación que produce el rock cantado en tu idioma. Al haberlo domesticado para nuestro uso, lo hicimos funcional a todo el otro rock en castellano que hoy se hace en toda Latinoamérica y en España. En España te decían “Ah no, pero si cantan en castellano no es rock” ¿Ah no? Mirá cómo te lo demostramos…

Bueno, no por nada Ariel Rot es lo que es ahí ¿no?

No sólo Ariel Rot. Esto pasó incluso con Aquelarre también que fue muy temprano. Moris fue la piedra fundamental para que el rock pudiera desarrollarse en castellano en España.

Un movimiento trascendental (que trasciende incluso lo cultural), con mucha historia como vos decías, ¿cómo ves el futuro del rock de acá a unos años?

Mirá, la bola de cristal no la tengo. Dependerá de cómo evolucione este país. Si el país sigue sin encontrar el rumbo en lo socioeconómico, el rock tampoco lo va a encontrar. En ese sentido sí están entrelazados. Me parece que culturalmente nos hemos achatado muchísimo desde 50 años a esta parte. Si este pibe sigue, no sé. Puede aparecer un rock muy interesante, pero el problema es que no va a aparecer público después. Yo escucho muy buenas bandas nuevas que no tienen público y un montón de bandas mediocres que tiene mucho público. Y eso es producto de que socioeconómicamente el país perdió el rumbo y se deteriora cada vez más.

Me pareció muy interesante el concepto que mencionaste recién sobre que en estos últimos años el movimiento cultural está muy entrelazado con el movimiento económico de la sociedad y que se fue achatando la cosa… ¿Cómo creés que está repercutiendo eso hoy en día con la gran cantidad de bandas que surgen día a día, su actualidad y su posible proyección?

Este es un fenómeno que sucede desde siempre. Tiene que ver con que si hay una demanda, hay una oferta. Es una ley socioeconómica. Si vos salís a tocar, tiene que haber alguien que quiera escucharte y que pueda escucharte. Que pueda pagar para escucharte, porque el músico no vive del aire. Hay un mercado desde siempre. Si ese mercado se achica o tiene cada vez menos dinero disponible para algo superfluo en alguna medida como lo es la música, el entretenimiento. Sobretodo ahora cuando vos tenés la posibilidad de ver cualquier recital por Youtube que te lo transmite en directo. Está bien que no es lo mismo, pero vos podés prescindir de eso. Ya no tenés que ir a recitales y comprarte discos como en mi tiempo, podés consumirlos por Spotify o por Youtube. Si vos tenés un mercado que tiene cada vez menos posibilidades de consumo, obviamente las posibilidades de proyección de una banda son menores. De cualquier banda. Lo que tiene que haber es mejor educación en los colegios, más apertura de cabeza de la gente. Pero si vos seguís machacando incluso con el más mínimo común denominador y le das a la gente la música más básica para que pueda entenderlo, dentro de poco vamos a salir todos a golpearnos con garrotes por la cabeza y lo vamos a llamar música.